Abogados exceso velocidad en Barcelona

> ¿Qué es?

> ¿Con qué penas se castiga?

> ¿Donde está regulado?

> ¿Cómo puedo defenderme?


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¿QUE ES?

Consiste en la conducción de un vehículo de motor o de un ciclomotor a velocidad superior en sesenta kilómetros por hora en vía urbana (a modo de ejemplo, en Barcelona ciudad, va de 20 a 50 km/h), o en ochenta kilómetros por hora en vía interurbana a la permitida reglamentariamente.


Cabe hacer hincapié, al efecto de aclarar, en el último término de esta definición que, por otro lado, es la que recoge el Código Penal. Se hacer referencia a la velocidad permitida “…reglamentariamente.” Dicha mención podría hacernos pensar que si, reglamentariamente, por el tipo de vía se puede circular por una autopista a una velocidad máxima de 120 kilómetros por hora, por mucho que haya una señal que indique una velocidad máxima de 80 por obras, por ejemplo, al ser ésta una vía con un límite de 120, será éste y no 80 el límite de velocidad que debe tenerse en cuenta y en función del cual se determinará si ha existido o no delito por exceso de velocidad. Pues bien, no es así. El límite que deberemos tener en cuenta será el indicado por la autoridad competente mediante las oportunas señalizaciones, ya que la normativa establece que la velocidad máxima estará determinada, bien por el tipo de vía, bien por la señalización, prevaleciendo ésta última sobre la primera.


La determinación de cuando un conductor circula a una determinada velocidad se hace mediante diversos aparatos. Existen antenas y radares, que pueden ser móviles o fijos, que detectan cuando un vehículo circula por encima de una determinada velocidad y automáticamente se hace la foto por la cámara situada a tal efecto. Una vez hecha la foto, puede ser que los agentes paren al conductor o no, pero, en cualquier caso, la prueba de la comisión del delito la constituye la foto con la indicación de la velocidad medida.


¿CON QUE PENAS SE CASTIGA?


En todo caso, el juez impondrá la siguiente pena:


- Privación del derecho a conducir vehículos a motor y ciclomotores por tiempo superior a uno y hasta cuatro años.


Y además, uno de los siguientes:


- Prisión de tres a seis meses, o bien multa de seis a doce meses, o bien trabajos en beneficio de la comunidad de treinta y uno a noventa días.


Asimismo, tendrá los siguientes efectos:


- Decomiso del vehículo por considerarse instrumento del delito, salvo que su valor no guarde proporción con la naturaleza o gravedad de la infracción penal, o se hayan satisfecho completamente las responsabilidades civiles, en cuyo caso el juez podrá no decretar el decomiso o decretarlo parcialmente.


- En caso de que la pena de privación del derecho a conducir vehículos a motor y ciclomotores tenga una duración de dos años o más, implicará la pérdida del carnet de conducir.


¿DONDE ESTA REGULADO?


La normativa que regula este delito, así como el resto de delitos contra la seguridad vial, se encuentra en el Código Penal, artículos 379 y siguientes.Existe otra normativa que resulta de aplicación indirecta y que regula el tráfico en el ámbito administrativo (no penal), es la siguiente:


- Real Decreto 1428/2003, de 21 de noviembre, por el que se aprueba el Reglamento General de Circulación.


- Decreto 2822/1998, de 23 de diciembre, por el que se aprueba el Reglamento General de Vehículos.


- Ley sobre tráfico, circulación de vehículos a motor y seguridad vial, aprobado por el Real Decreto Legislativo 339/1990.


- Ley 18/1989, de 25 de julio, de Bases sobre Tráfico, Circulación de Vehículos a Motor y Seguridad Vial.


¿COMO PUEDO DEFENDERME?


La comisión del delito de conducción a velocidad excesiva viene determinada por un dato objetivo y que deja poco margen a la interpretación, ya que dicho dato objetivo es generado por un aparato de precisión. Como cualquier abogado experimentado en la defensa penal de la imputación por  exceso de velocidad debe conocer, ello no implica que no deban observarse ciertas garantías para evitar que un inocente se vea injustamente acusado y condenado. Antes de condenar, el Juez debe contar con una prueba válida, tanto en el modo de obtención de dicha prueba como por las características de la prueba en sí.


- Certificación del aparato: Los radares y antenas destinados a medir la velocidad de los vehículos están sujetos a revisión periódica anual. Por lo tanto, si hace más de un año desde la última revisión del aparato, ya sea una revisión periódica, ya sea la revisión inicial de puesta en funcionamiento, la lectura de dicho aparato no será válida y deberemos invocarlo para pedir la nulidad de dicha prueba de cargo que, por otro lado, en este delito cobra capital importancia, puesto que es, en muchos casos, la única prueba que puede aportarse para acreditar la comisión del delito.


- Margen de error: Los radares y antenas, si bien son aparatos de medición de precisión, no son total y absolutamente certeros. Sus lecturas tienen un margen de error, por lo que una velocidad medida superior a la que resulte de aplicar el exceso penal (recordamos, sesenta kilómetros hora en vías urbanas y ochenta en interubanas) al límite de cada carretera concreta, puede no ser necesariamente superior al mismo, si dicha velocidad medida por el radar o antena está dentro del umbral de posible error de medición del aparato en cuestión. En esos casos, cabe que el conductor imputado invoque que está totalmente acreditado y sin ningún género de dudas que su velocidad era superior a la marcada como tipo del delito de exceso de velocidad.


- Identificación del conductor: Solo puede condenarse como autor de un delito a la persona que lo ha cometido. Por lo tanto, en un delito por conducción con exceso de velocidad, no es legal presumir que el dueño del vehículo era también el conductor y, por ende, el autor del delito. Efectivamente, es ilegal condenar por meras presunciones. Por ello, debe quedar totalmente acreditado que el imputado era quien conducía el vehículo en el momento y lugar de los hechos reflejados en la foto del radar. En la práctica, esto tiene una consecuencia de vital importancia y es que, salvo que se haya parado al conductor para identificarle, no existirá prueba, en principio, de quien conducía efectivamente el vehículo.

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